Primeras impresiones con el “Snow Leopard”

Cada vez que Apple actualiza el Sistema Operativo para sus computadoras resulta interesante leer sobre las aventuras que tienen los primeros en realizar la actualización. Esta vez me toca ser uno de esos pioneros.

Hoy recibí el disco con la nueva versión de dicho Sistema Operativo, el Mac OS X 10.6 “Snow Leopard”, aunque durante casi todo el día hubo actividad y no fue posible hacer nada hasta poco antes de salir, no pude resistir las ganas de realizar la actualización hoy mismo.

Para comenzar el instalador es muy sencillo, solo basta con arrancar la computadora desde el disco de instalación, seleccionar el idioma base y dar unos pocos clics más sobre los botones para avanzar con el instalador. Poco menos de una hora después la computadora se reinició y arrancó utilizando sus nuevas instrucciones de operación.

Después de ingresar la contraseña del administrador para iniciar el sistema todo se ve aparentemente igual, a fin de cuentas sigue siendo un “Leopardo“. No había ninguna actualización pendiente y el Disk Utility no tuvo muchos avisos al reparar permisos. A reiniciar.

En esta ocasión ingresé los datos de mi usuario regular (en serio, no utilizo la cuenta de administrador de mi propia computadora) y aquí aparecieron los primeros “negritos en el arroz“.

El Finder parecía no arrancar y en el Dock había dos iconos del Software Update, otras aplicaciones de arranque automático abrieron bien pero toda la computadora parecía trabada. Resultó que las dos instancias del Software Update estaban solicitando contraseña de administrador para poder instalar “Roseta” (la parte del sistema que permite que funcionen las aplicaciones que todavía tienen código para procesadores PowerPC), sin embargo dicha ventana no era visible, ya que cada vez que se activaba cualquiera de las instancias solo se le veía aparecer y desaparecer inmediatamente, haciendo imposible ingresar la contraseña.

Una rápida búsqueda en Google (desde otra computadora) arrojó que no era el único con esos problemas, pero afortunadamente alguien dió con la solución y de inmediato la puse en práctica: Eliminar la carpeta ~/Library/Preferences/ByHost

Desafortunadamente hubo que forzar la salida de esas instancias y casi fue necesario aplicar el botonazo a la computadora para poderla apagar, pero finalmente cedió y pude reiniciarla.

Nuevamente ingresando como el usuario regular se lanzaron las aplicaciones de arranque automático y las dos instancias del Software Update aparecieron otra vez, pero ahora las ventanas de contraseña si fueron visibles.

El problema en este momento fue la conexión a Internet de la Universidad ya que no fue posile descargar el instaldor de Roseta, por lo que tendrá que esperar hasta mañana.

Y antes de salir corriendo al camión me di cuenta de otra cosa: entre los scripts que vienen con el sistema había unos para el Finder con los que se pueden realizar operaciones con los nombres de los archivos de forma masiva (y que utilizo con frecuencia)… ¡Ya no están, han desaparecido!

Ahora será hasta mañana que intente averiguar qué otras cosas han sido modificadas en este nuevo “Leopardo“.

RSS feed for comments on this post · TrackBack URL

Leave a Comment